LA MUERTE DE UN FUTBOLISTA
Igual no me vais a creer, pero cuando ví a Jose Mari celebrar la señalización del penalti como si fuese ya el gol me dio mala espina. Es más, lo dije y me fui a la cocina para no ver a Riquelme tirar la pena máxima. Quería equivocarme. Pero, por desgracia, no me equivoqué.
Uno lleva muchos años viendo fútbol y ya pocas cosas le sorprenden. Dicen que Román tenía la cara muy desencajada cuando lo lanzó. No lo sé. Repito que no lo quise ver. La verdad es que las hazañas del submarillo amarillo me las he tomado muy a pecho. Me hacía ilusión que fuesen ellos quienes ganasen esta copa de Europa. Sería dar una lección a toda esa gente que cree que se ganan títulos a golpe de talonario. Quería que el año que viene cuando empezase un partido de Champions se viese la imagen de celebración de Javi Venta, Josico, Guayre, Quique Álvarez...en lugar de Ronaldinho, Henry o Kaká. Era una cuestión de romanticismo futbolero. Otro año será.
El caso es que yo creo que hoy el fútbol le ha dado a Riquelme la última oportunidad para subir a los altares y la ha desechado. Ya veremos si me equivoco pero creo que de este golpe no se va a recuperar el astro argentino. No creo que haga buen mundial y eso le va a cerrar las puertas de un posible traspaso a un equipo más puntero. Y, aunque se hiciese ese fichaje, me da que nadie va a tener tanta paciencia como la afición y los pupilos de Roig.
Porque Román es un gran jugador, pero desespera. Desespera su lentitud en determinadas jugadas que deberían de ser rápidas. Desespera ver como le pasan contrarios con el balón al lado y él ni se inmuta en intentar quitárselo. Y desespera que falle un penalti (posiblemente el más decisivo que vaya a tirar de aquí al fin de su carrera) y que ni siquiera haga ademán de ir a por el rechace. Pero hay que reconocer que los castellonenses han estado ahí gracias a su desesperante magia y los goles de Forlán (el otro gran perdedor de esta eliminatoria). Un abrazo para la hinchada amarilla.
Uno lleva muchos años viendo fútbol y ya pocas cosas le sorprenden. Dicen que Román tenía la cara muy desencajada cuando lo lanzó. No lo sé. Repito que no lo quise ver. La verdad es que las hazañas del submarillo amarillo me las he tomado muy a pecho. Me hacía ilusión que fuesen ellos quienes ganasen esta copa de Europa. Sería dar una lección a toda esa gente que cree que se ganan títulos a golpe de talonario. Quería que el año que viene cuando empezase un partido de Champions se viese la imagen de celebración de Javi Venta, Josico, Guayre, Quique Álvarez...en lugar de Ronaldinho, Henry o Kaká. Era una cuestión de romanticismo futbolero. Otro año será.
El caso es que yo creo que hoy el fútbol le ha dado a Riquelme la última oportunidad para subir a los altares y la ha desechado. Ya veremos si me equivoco pero creo que de este golpe no se va a recuperar el astro argentino. No creo que haga buen mundial y eso le va a cerrar las puertas de un posible traspaso a un equipo más puntero. Y, aunque se hiciese ese fichaje, me da que nadie va a tener tanta paciencia como la afición y los pupilos de Roig.
Porque Román es un gran jugador, pero desespera. Desespera su lentitud en determinadas jugadas que deberían de ser rápidas. Desespera ver como le pasan contrarios con el balón al lado y él ni se inmuta en intentar quitárselo. Y desespera que falle un penalti (posiblemente el más decisivo que vaya a tirar de aquí al fin de su carrera) y que ni siquiera haga ademán de ir a por el rechace. Pero hay que reconocer que los castellonenses han estado ahí gracias a su desesperante magia y los goles de Forlán (el otro gran perdedor de esta eliminatoria). Un abrazo para la hinchada amarilla.


1 Comments:
A muchos jugadores se les ve en la cara cuando van a fallar un penalti ( yo por lo menos lo intuyo y no suelo equivocarme) fue el caso de ayer por desgracia de Riquelme. Una pena.
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